Frutas de otoño

Esta llegando el final del verano: los rayos de sol están empezando a ser tenues, a calentar menos;  el aire frío va apareciendo y va adentrándose en nuestras casas y aunque no nos guste estamos ante un cambio de estación y por mucho que queramos evitarlo, nuestros esfuerzos parecen inútiles: es el otoño que ha llegado; con sus tonalidades ocres que  nos recuerdan que el cálido verano tardará meses en reaparecer y que la caída de las hojas de los árboles presagia la llegada de un gélido y duro invierno que se podrá sobrellevar gracias al recuerdo que los cálidos rayos de sol han dejado en nuestra piel a lo largo del verano.

Ese verano fugaz que se nos escapa nos anuncia un cambio de estación que se traduce en un cambio en los alimentos que llegan a nuestra mesa. Así las frutas cambian de una temporada a otra para adaptarse a nuestras necesidades. Como dice D. Manuel Vicent en su libro “Comer y beber a mi manera”: “Me gusta que las frutas marquen en la mesa el discurrir de los meses del año. Las frutas siempre han constituido el mejor calendario….me gusta en invierno arrancar las naranjas del árbol y que la primavera sea anunciada por las cerezas, que darán paso a las fresas hasta que el mes de junio entre en poder de los nísperos y albaricoques. El aroma de los melocotones lo llevo asociado a la primera parte del verano, antes de conquistar la cima de la canícula con los melones y las sandías. Cuando la luz de septiembre comienza a dorarse es el tiempo de la uva moscatel y el otoño está abierto a todas las manzanas y vuelta a empezar…. Cada fruta a su tiempo…”

Y es que al igual que los aromas son capaces de trasladarnos a distintos momentos de nuestra vida, los sabores quedan grabados en  nuestros sentidos y nos hacen disfrutar de la buena comida y rememorarla al cabo de los años. El gran poder evocador de la fruta es capaz de traernos los mejores recuerdos gracias a  la gran variedad de sabores, texturas y aromas que nos proporciona este ingrediente insustituible de la dieta mediterránea.

 

A través del color y el aroma de la fruta fresca de temporada se segrega endorfinas. La fruta hoy en día no sólo nos aporta salud, sino también el bienestar que produce en nosotros el disfrutar de un producto  fresco y con un magnífico sabor, lo cual produce sin duda una satisfacción  incomparable a los sentidos.

Comenzamos el otoño con las uvas de mesa y el melocotón de Calanda, para pasar a la ciruela Claudia y llegar a las granadas, chirimoyas, kakis, higos, manzanas,  peras y por supuesto no han de faltar los cítricos.

Dentro de la uva de mesa podemos destacar la variedad Moscatel de Alejandría de Málaga (con un dulzor muy marcado) así

como las tres variedades aceptadas por el Consejo Regulador de la DOP Uva de Mesa embolsada Vinalopó: Aledo, Ideal y Rosetti (el embolsado supone: una coloración uniforme y limpia, una piel más fina y suave, y se evita la presencia de residuos externos al aislar y proteger los racimos, además de la recolección manual, que se realiza en septiembre y quedan disponibles para tomar las doce uvas en Fin de Año).

El melocotón de Calanda es el único melocotón español inscrito en el Registro de la UE de Denominaciones de Origen Protegidas. En el mercado es único por su textura, aroma, concentración de azúcar y por el calibre que alcanza. Todo ello por la orografía y climatología de esta zona del Bajo Aragón junto con las técnicas de aclareo (eliminar los frutos que sobran de cada rama), embolsado (todavía en el árbol, se introducen en unas bolsas de papel parafinado para protegerlos del polvo, lluvia, plagas y viento) y recolección manual (la bolsa no se quita hasta la clasificación por tamaños).

La ciruela Claudia es la única que llega hasta la primera quincena de octubre. Se cultiva en las Vegas del Tajo a su paso por la provincia de Toledo y la comarca de Nalda en La Rioja.

Las granadas que en España se producen en Alicante y Murcia, son frutas sabrosas, sanas y de carácter exótico, con alto contenido en antioxidantes (que favorecen la salud cardiovascular y previenen ciertos tipos de cáncer) y son ricas en vitaminas A,B y C.

La chirimoya cuya producción en España va de septiembre a enero,  es una fruta buena para problemas cardiacos, hepáticos, renales y para la osteoporosis. Es rica en vitaminas A y C, así como en minerales (fósforo y calcio). La chirimoya de la costa tropical es cultivada en la zona oeste de Granada y la costa este de Málaga y desde el 2.002 está reconocida su DOP.

El  kaki es un fruto subtropical del que existen tres especies: el de China, el de Japón y el de EEUU. El más cultivado es el de China. España cuenta con DOProtegida Ribera de Xúquer reconocido a una variedad valenciana.

El higo es una fuente de minerales como potasio, fósforo, magnesio, hierro y zinc y vitaminas como la riboflavina y la vitamina B6. Además es bueno para los estados de agotamiento, para el tránsito intestinal y como diurético. Se da en  la Sierra de Gredos y de la Sierra de Madrid.

Las manzanas cuyas variedades (Golden delicious, Red Chief, Mondial Gala, Granny Smith, Fuji, Reineta, Pink Lady) se diferencian por su forma, tamaño, color, sabor y textura. Goza de un gran prestigio al relacionarse con la buena salud, especialmente con la salud dental. Se encuentra disponible durante todo el año gracias a su larga conservación y a la gran diversidad de procedencias. España cuenta con DOP “Manzana Reineta del Bierzo” y con IGP (Indicación Geográfica Protegida) “Poma de Girona”.

Las peras, que se conocen desde hace unos 4.000 años y que los romanos las utilizaban en su gastronomía, no sabemos si son originarias de Asia o Europa. Lérida es una de las regiones productoras más importante de España y tiene la DO protegida “Pera de leida” al igual que Jumilla (Murcia) la “Pera de Jumilla”. Existen diversas variedades como la Ercolini, Limonera, Blnaquilla y Conferencia.

Finalmente el otoño es el momento de fortalecer el sistema inmunitario y  estimular las defensas para proteger  al organismo de las agresiones del frío por lo que lo mejor es tomar frutas ricas en vitamina C (zumo de naranja, mandarina, kiwi). Los expertos recomiendan tomar al menos de 3 a 5 piezas de fruta y hortalizas al día y si dos de ellas son cítricos sus necesidades diarias de vitamina C quedarán cubiertas.

Como dice Manuel Vicent: “siempre nos quedará la memoria de los aromas, los recuerdos de un verano que se fue despidiendo, travieso a través de sus frutas”.

 

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