Descubre la acción más efectiva para mejorar el clima laboral

descubre la acción más efectiva para mejorar el clima laboral

Cómo la charla ayuda a mejorar el ambiente en el trabajo

“Hablando se entiende la gente” dice el refrán. No puedo estar más de acuerdo. Una de las capacidades que considero más importantes es saber ejercer una comunicación efectiva. Franca a la par que amable, honesta y transparente a la vez que prudente y discreta. Porque de nada sirve ser muy listo, ni tener una imaginación prodigiosa si no tenemos la habilidad de transmitir correctamente esas ideas.

Consideramos imprescindibles los idiomas, pero salvo que optemos a puestos directivos, consideramos que eso de comunicar es para grandes líderes. Un responsable capaz de hablar de forma efectiva dentro del trabajo se traduce siempre en una mejor  motivación del equipo. Y, por consiguiente, un mayor rendimiento y resultado del trabajo desarrollado.

Está bien que un jefe comunique bien, pero todos deberíamos aprender a hacerlo. Porque a todos nos surgen pequeñas cuestiones diarias que nos queman y que resolveríamos en un pispás con una pequeña charla. Y es que las habilidades de comunicación no son tarea cuenta pendiente en exclusiva de los jefes.

Las empresas son caladero de rumores, cotilleos y quejas.

El 90% de las situaciones que nos producen malestar en el trabajo tienen que ver con las acciones de otros. Con cosas que nuestros compañeros hacen o dicen y que nos molestan profundamente…. Pero que jamás comentamos de forma asertiva, honesta y transparente.

Lo ideal sería proponer un café y una conversación en privado a la que acudir con la mente abierta, para tratar de exponer tu percepción y pedirle su visión acerca de la que pasó y de por qué lo hizo. Pero casi nunca lo hacemos. En lugar de tener conversaciones asertivas y amables, vamos y nos quejamos amargamente a un tercero.

Los cotilleos y los rumores en el trabajo son profundamente injustos, además de un verdadero veneno en los equipos. Porque generan una negatividad que termina afectando al clima laboral. Y por consiguiente a la productividad de nuestra empresa.

Cambiar el ambiente invita al cambio de comportamiento

Sólo conozco dos maneras de adquirir una habilidad. La formación adhoc o el ejemplo. Bien están los cursos de comunicación, aunque muchas empresas desgraciadamente los reserven sólo para directivos. Fomentar las conversaciones honestas y positivas como una herramienta profesional más no es responsabilidad exclusiva de los mandos. También es tarea de los responsables del clima laboral crear el caldo de cultivo.

Claro está que un cambio de contexto no resolverá de un plumazo todos los problemas de clima laboral que existan en tu empresa. Y es que en esto de la motivación no hay recetas mágicas. Por mucho que las busquemos, no las vamos a encontrar porque simplemente no existen.

Lo que sí contribuye a crear un buen ambiente es fomentar una cultura de convivencia en espacios compartidos. Que fomente las formas amables, la libertad de pensamiento y el respeto. Que permita que, hablando de futbol y de vacaciones, se disipen las tensiones y broten de manera natural esas conversaciones que resuelven atascos. Porque muchas veces, los únicos requisitos indispensables para afrontar con éxito los pequeños y grandes problemas son la voluntad de diálogo y el deseo de comprender las motivaciones de otros.

Cordialidad, empatía, respeto y disposición al encuentro.

Propicia los momentos para la charla distendida, franca y pública.

Y es que la única manera de dejar de ver a ese compañero como un trepa que quiere ponerse todas las medallas o a ese becario como un niñato con ínfulas es tratar de ponernos en su lugar para comprender que su punto de vista es otro. No podemos obviar los argumentos y posiciones de los demás, que todos somos distintos y cada uno tiene su punto de vista.

La empatía es una habilidad social básica. Y como cualquiera de las habilidades sociales, no se nace con ella. Se puede entrenar, modificar y mejorar. Promover un ambiente de trabajo saludable, con actividades que fomenten habilidades de comunicación, es una práctica que redundará en un mejor ambiente en la oficina.

Curioso, hablamos de casi todo, trabajo y empresa incluidos, en la Redes Sociales. Pero nos cuesta el cara a cara.

El entorno físico influye mucho más de lo que parece. Es un elemento fundamental en el rendimiento y desarrollo de las tareas de la empresa. Los especialistas coinciden en que las empresas, por pequeñas que sean, necesitan lugares donde los trabajadores pueda desconectar unos minutillos, descansar y “conectarse” con sus compañeros. Estos espacios donde relacionarnos algo más relajadamente son favorables a la hora de aliviar las tensiones del trabajo. Contribuyen a la integración del equipo.

Espacios de descanso, alimentación, ejercicio y naturaleza son propicios para disfrutar a la hora del almuerzo y a acabar la jornada de trabajo. No todas las empresas pueden montar un gimnasio, pero casi todas se pueden hacer con una pequeña sala y unas sillas cómodas donde tomar un refrigerio. Así contribuyen y mucho, a conseguir un ambiente sano y productivo.