IGP Calçots del Valls

Los Calçots de Valls están protegidos por una indicación geográfica propia (IGP). Esta indicación geográfica, auspiciada por la Unión Europea, se otorga a los cultivos de calçots que cumplen con unos determinados requisitos como son los siguientes:

  • La variedad de cebolla que se cultiva es la “Blanca Tardana de Lleida”.
  • Deberán ser enteros, sanos, no debrán tener humedades exteriores anormales, olores ni sabores extraños, deberán estar limpios pero nunca lavados.
  • El Calçots del Valls deberá tener una parte blanca de 15 a 25 cm de lardo y un diámetro entre 1,7 y 2,5 centímetros medido a 5 centímetros de la raíz. Además, deberán presentar las cualidades orgonolépticas indicadas por la IGP.
  • El acondicionamiento de los calçots se realizará en fajos de 25 a 50 unidades, etiqquetados y atados con la cinta característica del Calçots de Valls, de color azul.
  • El área se producción de la IGP Calçot de Valls está constituida por las comarcas del Alt Camp, BAix Camp, Tarragonès y Baix Penedès, que el Consejo Regulador considera aptas para la producción de Calçots.

 

El Calçot es una cebolla blanca (Allium Cepa L.) que se cultiva de una manera muy especial para que sea alargada, y que resulta ser uno de los platos típicos por excelencia de la gastronomía catalana.

 

Método de obtención de los Calçots del Valls

 

El proceso de cultivo de los calçots se inicia en los últimos meses del año cuando se siembran las semillas de la cebolla blanca. Cuando esta cebolla ya ha germinado y crecido se arranca de la tierra que la acogía y se vuelve a plantar en otra tierra apropiada, en la que seguirá creciendo. Se ha de esperar que despunte la cabeza como si se tratara de una cebolla normal. En este momento (hemos llegado al tiempo de verano), se arranca de nuevo y se guarda durante algunas semanas hasta el momento de volverla a plantar una vez eliminada la parte de arriba. La cebolla sólo ha de quedar semienterrada y mostrando la blancura de la planta al exterior. Hay un precepto agrícola que dice que “la cebolla ha de oír las campanas”, refiriéndose a que al plantarla hay que enterrarla muy poco.

Según los payeses es mejor plantar los “calçots” en época de luna vieja. A medida que va creciendo la planta, es necesario irla cubriendo de tierra, operación que hay que repetir varias veces durante el proceso de cultivo. A este trabajo especifico se llama “calzar”. Los calçots se recolectan preferentemente entre los meses de Noviembre y Abril. Una vez finalizada la operación se comprobará que el proceso de obtención del calçot ha durado casi un año.