Competencia de precio en productos diferenciados del sector hortofrutícola

Lo habitual es competir en precio en productos no diferenciados o comoditizados y diferenciarse en el valor añadido o productos/servicios diferenciales, en los que tenemos una ventaja competitiva. Esto es lo que parece justo para el consumidor y que funciona, al menos a largo plazo, en casi todos los productos.

En el sector hortofrutícula sorprendentemente sigue funcionando la guerra de precios y productos gancho, especialmente en grandes superficies pero también en fruterías y establecimientos menores, en productos que son muy diferentes, aunque muchas veces es difícil percibirlo antes de la compra (sin probarlos). Esta guerra de precios nos ha llevado a una percepción clara de poca calidad en los productos (Estudio OCU sabor FRUTAS), sin que los consumidores nos hayamos dado cuenta. En el sector de las telco ya hace tiempo que dejaron de funcionar las ofertas muy agresivas de ADSL, ya que al final al poco tiempo el consumidor se dio cuenta que era un engaño (bien ya que el precio acaba subiendo o bien ya que la calidad del servicio era deficiente). Pero en naranjas, melocotones, melones … parece que sigue funcionando el reclamo de a menos de 1 €/kg aunque lo que compramos casi siempre es un producto con una calidad pésima. Creemos que el precio no afecta a la calidad de estos productos y nos fiamos más de su aspecto (gran error ya que varios meses de cámara en muchas frutas no afectan al aspecto y sí a su sabor, textura interior, cantidad de agua, …).

Aunque no sería justo echarle toda la culpa a los comercializadores (supermercados, fruterías y tiendas) ya que la dificultad de posicionar una marca de calidad en este segmento por las características de los productos (perecedero, importancia de la conservación, estacionalidad, variabilidad de calidad, …) probablemente también hacen que seamos capaces de pagar mayor diferencia de precio por una botella de agua (cuando estudiamos que era incolora, inodora e insípida, por tanto no es fácil diferenciarse) que por una fruta.

Con este tipo de políticas de precio estamos destruyendo el valor de las buenas frutas y hortalizas, productos muy lejos de ser indiferenciados. Y con ello perjudicamos a productores que ven reducidos sus márgenes y obligados a un cultivo de peor calidad, también a los consumidores al consumir menor cantidad de fruta y hortaliza (alejándonos de la muy deseable dieta mediterránea, y de los 5aldia) y finalmente a productos en los que somos líderes a nivel europeo y mundial, empeorando la marca España y favoreciendo la tendencia de que nuestras mejores frutas se exporten.