Joyas o tomates?

Un tomate que huele y sabe a tomate y además es precioso es asequible por un poco más.

Para muestra un botón y ahora veréis porqué os digo que en vez de tomates parecen joyas.

JOYA TOMATE     la foto    TOMATE LAMINADO

 

 

Hay personas que pueden pensar que un tomate no merece esta ovación. Pero sí, claro que  la merece porque un tomate que sólo laminado fino con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y unas lascas de sal está deliciosos es que merece todo un post.

Además de solucionar una comida en la oficina en un sandwich con jamón y rúcula, soluciona cualquier cena acompañado de una carne o un pescado. Sí, en este caso el ingrediente principal es este tomate rosa y la guarnición de carne o pescado sería muy secundaria.

Os voy a explicar porqué me parecen joyas los tomates rosas de Barbastro o de piel de doncella. Tiene una piel finísima y por eso a veces tienen cicatrices y a diferencia de los más comunes su tamaño es irregular, o lo que es lo mismo no son clones unos de otros y no tienen nada que ver ni en cuanto a sabor ni textura con los que habitualmente se encuentran en los supermercados. Son simplemente especiales y la diferencia de precio está sobradamente justificada.

Quien no se compraría un Ferrari por un poco más que un Fiat 500? Pues esa es la relación pero en vez de miles hablamos de unos cuantos euros de diferencia. Prefiero tomates rosas en los que se paga su precio por su carne de textura y gran sabor y no por su contenido en agua.

Merece la pena de verdad tomarse el Ferrari de los tomates por un poquitín más.

Maria Mallo

Consultora de Marango Food Designers.

 

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