Ecología o ecologismo

No. Ecología y ecologismo no es lo mismo, así que antes de entrar en grandes debates dejemos claros los conceptos según la definición de la Real Academia Española:

  • Ecología: Ciencia que estudia los seres vivos como habitantes de un medio, y las relaciones que mantienen entre sí y con el propio medio.
  • Ecologismo: Movimiento sociopolítico que propugna la defensa de la naturaleza y la preservación del medio ambiente.

No son sinónimos, pero están íntimamente relacionados ya que no existiría un movimiento como el ecologismo si la ecología no se dedicase a estudiar las relaciones entre los seres vivos y el medio que habitan. Como ya se menciona en la propia definición, el fin último del ecologismo es la preservación del medio ambiente. Objetivo que une el ecologismo con la agricultora ecológica (impone unas normas estrictas derivadas de las buenas prácticas agrícolas y no utiliza productos químicos de síntesis). Es la versión más exigente y certificada de la agricultura sostenible (apuesta por técnicas como la rotación de cultivos, el uso moderado del agua y la aplicación de abonos y productos fitosanitarios naturales).

Es decir, la ecología nos permite conocer cómo se comporta la tierra ante la intervención de los seres vivos (incluido el ser humano) y saber cómo repercute sus acciones tanto en las cosechas como a nivel medioambiental. Usaremos dos factores para sacar sencillas conclusiones: el agua y los fertilizantes químicos. Si aprovechamos el agua de lluvia o racionalizamos el agua en los cultivos que necesiten un aporte hídrico extra, reducimos el impacto ambiental. Y, por otro lado, cuando más fertilizantes químicos usemos, mayor será la contaminación provocada. Entonces, ¿por qué no toda la actividad agrícola es ecológica o, al menos, sostenible? Porque son más caros los procesos productivos que no generan contaminación que los que sí lo producen.

ecología o ecologismoDe ahí que se defina el ecologismo como un movimiento social y político, ya que apostar por una u otra agricultura es una decisión política. Aunque la popularización de estas técnicas es cada vez mayor, lamentablemente no cuentan con respaldo gubernamental. Algo paradójico porque, de haberlo hecho, no tendrían que preocuparse en buscar soluciones a un daño (deterioro de la capa de ozono, deforestación, conflictos armados…) al que han contribuido esas técnicas. Y eso cuesta dinero. Mucho. Y deben aportarlo los países desarrollados porque son quienes han generado el problema y todas sus consecuencias: superpoblación, pobreza, desertificación, agotamiento de recursos naturales

¿No hubiese salido más barato hacerlo bien desde el principio? Las asociaciones ecologistas creen que sí. Por eso tratan de concienciar a la sociedad de la necesidad de realizar una acción económica y política para solventar los conflictos ambientales. Además, piden que los estados incluyan en sus cuentas los costes sociales y ambientales para establecer una relación causa-efecto en términos económicos.