Cómo prevenir la obesidad infantil

Ya, ya… Ya se que me vas a decir… Que si está todo el día con el smartphone, la tablet y la wii; que si en invierno hace frío para acompañarle al parque, que no tienes tiempo de cocinar… ¡Basta de excusas! La obesidad infantil es un tema muy grave y la culpa, casi en exclusiva, es de los padres. De ellos, y de todos los adultos que rodean a los menores: Desde familiares como abuelos, tíos, y primos; hasta los amigos y conocidos que se empeñan en comprarles gominolas cada vez que les ven.

Es cierto que en España los datos de obesidad, afortunadamente, no son alarmantes. Pero también es verdad que si perpetuamos los malos hábitos alimenticios (como enviar a los niños al colegio con un bollo industrial en lugar de con una pieza de fruta para el almuerzo) y continuamos sucumbiendo al sendentarismo; la situación puede cambiar en cualquier momento. Consciente de ello, el Gobierno se sumó a la Fundación Thao para difundir su Programa de Salud Infantil que se centra, precisamente, en prevenir la obesidad infantil. Sus estudios (miden y pesan a los escolares al comienzo de cada curso) permitieron constatar que no existe problema de obesidad, pero sí de sobrepeso. Y, según sus datos, éste afecta a cerca del 20% de los escolares. Un porcentaje nada desdeñable…

Pero… ¿cómo prevenir la obesidad infantil? ¡Os daré unos consejos!

  • cómo prevenir la obesidad infantilEl desayuno es clave en la lucha contra la obesidad infantil. Lo ideal es que contenga un lácteo (un tazón de leche, un yogur, queso fresco), una fruta (os recomiendo las fresas, los kiwis y las peras, que están de temporada) o zumo (de naranja, mandarina o pomelo). Varias de estas frutas son muy recomendables para prevenir el estreñimiento infantil.
  • La merienda es un momento genial para ofrecerles una pieza de fruta con la que calmar el hambre antes de la cena.
  • Decid no a los refrescos. Solo con ver el color que tienen ya sabes que no hay nada de natural en ellos. Cámbialos por zumos y batidos naturales. Mucho más nutritivos y saludables.
  • Y, recordad, nunca, nunca, nunca utilicéis los alimentos como castigo o recompensa. Comer una fruta o una verdura es una recompensa en sí mismo y los niños no deben asociar que su ingesta está ligada a un premio posterior (como comerse un dulce después de la fruta).

 

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