Las doce uvas de Nochevieja

Una de las tradiciones más conocidas de España es tomar doce uvas la noche de Fin de Año al ritmo de las doce campanadas del reloj de la Puerta del Sol de Madrid para atraer la suerte en el año que llega. Se trata de acompañar cada campanada de la medianoche comiendo una uva y pidiendo un deseo para tener suerte. El porqué de ser doce no se tiene claro si es por los doce meses o por las doce campanadas.

Esta tradición de Nochevieja,  a pesar de que su origen se remonta a 1.909 en que unos ingeniosos vinicultores para dar salida a una abrumadora cosecha de uva decidieron sacar al mercado la producción y nombrarla como fruta de la suerte, la realidad es que ya existía la costumbre entre las familias acomodadas de tomar uvas y champagne en la cena de Nochevieja, pero a raíz de un bando municipal del alcalde D. José Abascal de diciembre de 1.882 que imponía una multa a aquellos que la noche de Reyes salieran a recibirlos (ya que realmente se utilizaba para beber y hacer cuanto ruido quisieran), un grupo de madrileños decidió salir a la Puerta del Sol a imitar esta costumbre de despedir el año.

La primera referencia escrita aparece en 1.895 cuando  el Presidente del Consejo de Ministros despidió el año con uvas y champagne. Y en 1.897 la prensa animaba con un artículo llamado “Las uvas milagrosas”.

Al cabo de poco tiempo esta tradición se fue ampliando al resto del país.

En España se utiliza uva fresca, siendo la más consumida aquella de Denominación de Origen Uva de Mesa Embolsada en Vinalopó variedad  Aledo, una variedad de uva de mesa con sabor dulce, resistente y de recolección tardía (se vendimia en noviembre y diciembre). Esta D.O. protege un producto “distintivo” ya que viene envasada en grupos de doce unidades lo cual le da tres características básicas: coloración uniforme, piel más fina y agradable para el consumidor y mayor sanidad al estar cubierta por una bolsa de papel que la aísla.

El 35% de la producción de la uva de esta zona va a Francia, Alemania, Italia y Portugal. En nuestro país los destinos son Madrid, Alicante y Barcelona principalmente.

También existen otras variedades Ideal y Rosetti que son las primeras que salen al mercado.

No hay que olvidar que España es el cuarto productor de uva del mundo.

Pero es a principio del 2.000 cuando surge un nuevo producto que respondía a las nuevas demandas del mercado y se comenzó a comercializar unos botes individuales de uvas peladas y sin pepitas.  La firma murciana Cofrusa fue pionera en este producto.

Así pues en este momento existen dos tipos de uvas a gusto del consumidor:

1.- uvas naturales: que tienen más sabor, son más sanas y naturales; además son fuente de vitaminas (B6, B1,B2,B3 y C), minerales (potasio, calcio y magnesio) y antioxidantes (flavonoides y resveratrol). Estas son las de toda la vida y las que marca la tradición.

2.- uvas enlatadas peladas y sin pepitas: orientadas a jóvenes con prisas; son más caras al ser más novedosas y cómodas; tienen menos sabor y son más sosas, pero sí son más fáciles y cómodas de comer y se mastican y tragan más fácilmente. Rompen con la tradición y no son tan sanas y naturales como las uvas frescas.

Por tanto tenemos dos opciones en cuanto a las doce uvas para poder despedir el año ya sea en nuestros hogares como en la Puerta del Sol. Esta tradición tan arraigada en nuestro país supone que una Fiesta de Noche Fin de Año sin  uvas no sería una Fiesta.

Desde Comefruta os animamos a tomarlas y así empezar con buen pie el Año Nuevo!

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