¿Son transgénicas las sandías sin pepitas?

Las pepitas son molestas y, en algunos casos, también peligrosas, por lo que los seres humanos llevamos miles de años luchando contra las pepitas en las frutas. Ahora bien, ¿por qué hay sandías sin semillas? ¿Son transgénicas las sandías sin pepitas?

En la actualidad, la sandía sin pepitas está moda, pero ¿sabes cómo se desarrolla esta fruta? La realidad es que no es algo nuevo, ya que fue desarrollada en Japón en el año 1939 y, para tu tranquilidad, te diremos que no es transgénica.

La sandía sin pepitas se obtiene mediante hibridación, cruzando dos plantas, cuyo juego de cromosomas es incompatible. La clave está en poner una planta cerca de otra para que la polinice, pero no la fertilice, de modo que el fruto resultante sea una sandía sin pepitas. Para que te hagas una idea, y salvando las distancias, es como si cruzamos una yegua con un burro para obtener una mula. En este caso, se cruza el polen masculino de una sandía diploide con la flor femenina de una sandía tetraploide para obtener un híbrido estéril (una sandía triploide), que es incapaz de producir semillas.

Si llegados a este punto, te estás preguntando si es saludable comer sandía sin pepitas, la respuesta es sí. Comer sandía sin pepitas es tan seguro como comer la variedad con semillas, o incluso más, ya que en el primer caso se evitan posibles problemas de ahogamiento.

Desde hace miles de años, cuando el ser humano comenzó su actividad agrícola, ha ido seleccionando y cruzando las variedades que más se adaptaban a sus gustos y necesidades. Por tanto, lo que muchos consideran una fruta natural (sin ningún tipo de intervención humana) no es tal, sino una variedad silvestre, cuyo sabor dista mucho del dulzor característico de la sandía que hoy conocemos.

Conclusión: disfruta del exquisito y refrescante sabor de la sandía sin preocuparte por las pepitas.

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